EL MISTERIO DE LA CASA DE LOS ESPEJOS

En la calle Pino Suarez, en su extremo poniente ya muy cerca de las alamedas, sucedieron los acontecimientos que a continuación les narrare, la seƱorita Isaura vivĆ­a sola, era una maestra de primaria retirada, jamas se caso ni tuvo hijos, entregada siempre a su mayor pasión, su trabajo y sus alumnos sus dotes de docente eran natos y su voacion legitima, ademas cuidaba y a su madre y asĆ­ habĆ­a pasado su vida, ahora que su madre habĆ­a muerto hacia ya algunos aƱos y que se habĆ­a jubilado casi en contra de su voluntad, ahora vivĆ­a sola, pero nunca triste, pues era muy querida por toda su familia y muchisimos ex alumnos que la llamaban cariƱosamente “chagüita” y la recordaban con cariƱo, por eso en esa casona colonial donde vivĆ­a siempre habĆ­a risas, reuniones, visitas y alegrĆ­a… pero cuando caĆ­a la noche las cosas eran muy diferentes, al tratarse de una mujer sola y mayor siempre habĆ­a algĆŗn familiar, entre cuƱadas, hermanas y sobrinos se turnaban para quedarse con ella durante una temporada y de esta manera ella no estaba sola, sin embargo muchos miembros de la familia contaban sucesos muy extraƱos que pasaban por la noche en esa casa y a pocos les quedaban ganas de pasar otras “vacaciones” con ella, aunque chagüita parecĆ­a no percibir nada sobre natural o bien tener una extraordinaria resistencia a estos fenómenos, pues se paseaba de noche en los dos patios de la casona sin mostrar sobresalto, pero las personas que se habĆ­an pasado noches ahĆ­ contaban cosas terribles, cuando el acompaƱante en turno era mujer, dormĆ­an con ella en la recamara principal en su propia cama, pero si el turno tocaba a alguno de los varones de la familia, sobre todo los mas jóvenes, por respeto a la seƱorita, debĆ­a quedarse en la sala, pues era el cuarto contiguo ya que la recamara de la seƱorita era el segundo despuĆ©s de la sala. ahĆ­ preparaban en una improvisada cama formada por un camastro de lona plegadizo y el sofĆ” este conjunto ofrecĆ­a una comodidad relativa.



Muchos contaban cosas acerca de esa casa, doƱa cuca su cuƱada juraba que en una ocasión agitaron su cama completa con tanta violencia que la despertaron y se aferro a los bordes de esta pues pensó que se caerĆ­a, como pudo comenzó a rezar y de inmediato ceso el movimiento y pudo ver como salia de prisa una sombra alta, como la de un hombre, por eso, temiendo que fuera algĆŗn ladrón se levanto encendió la luz, lo que despertó a la maestra que dormĆ­a plĆ”cidamente a pesar del escĆ”ndalo, doƱa cuca tomo el telĆ©fono y disco el numero de la comandancia de policĆ­a que llego al poco rato y revisaron la casa hasta cerciorarse que no habĆ­a ningĆŗn merodeador. Hubo muchos otros incidentes, unos niƱos hijos de uno de los ex alumnos de la maestra cuya visita se habĆ­a extendido hasta el anochecer, jugaban en el patio y de repente entraron a la sala diciendo que habĆ­an visto un hombre negro sin rostro, agazapado en el marco de la puerta del comedor, habĆ­a quien escucho ruidos en el baƱo, se veĆ­an siluetas furtivas y todos coincidĆ­an que en el segundo patio donde estaba el pequeƱo cuarto de los “tiliches” donde habĆ­a una un enorme canasto con tapa llamado quihuila, mesas libros un gran espejo con pedestal y muchĆ­simas cosas mas que hacĆ­an algo complicado abrirse paso entre tanta cosa y todos decĆ­an que en ese lugar se sentĆ­a como si te vigilaran…
en una ocasión en ese cuartucho uno de sus sobrinos mas pequeƱos jugaba con otros a las escondidas, imaginaran ustedes que en la enorme casa, jugar a las escondidas resultaba un placer pues habia muchisimos lugares donde esconderse, pero este pequeƱo decidio correr hasta el segundo patio, entro en el cuartito de los tiliches, retiro las tapa de la quihuila y como pudo entro en ella, habia ropa hasta la mitad del canasto, pero le dio suficiente espacio para acomodarse dentro de ella, colco la tapa y espero pacientemente, escucho algun ruido, pero entre el tejido del canasto pudo ver una silueta que paso frente a el, lo extraƱo es que esa silueta negra paso de dentro hacia afuera, aunque al pequeƱo le causo extraƱesa no puso demasiada atencion a este detalle, pues bien podia ser uno de sus buscadores al que el no vio entrar, al poco rato se escucho el barullo de los chiquillos, pues como recordaran ustedes en este juego cada que encontrabas a alguien debia ayudarte a encontrar a los demas y debido a que el escondite era excelente, ya eran muchos los que lo buscaban, tratando de ver entre las rendijas del tejido, pudo ver pasar la silueta oscura de regres e internarse en el cuarto, el pequeƱo se preparo para ser descubierto pero no fua hasta momentos despues que pudo ver que entro alguien mas, riendo y gritando y este si pudo ver hasta el color rojo de su playera, al destapar la quihuila salio el pequeƱo y se quedo algo extraƱado por la curiosa y oscura silueta que vio…
Por todas estas cosas que se decĆ­an, poco a poco fueron menos candidatos a quedarse a acompaƱar a la seƱorita, ya era motivo de competencia inventar mejores pretextos para evitar quedarse en esa casa, cuando venia algun pariente que vivĆ­a fuera del estado o alguno que la necesidad casi era obligado a pasar una temporada con la tĆ­a pero esto cambio cuando un sobrino nieto de la maestra, de nombre Carlos y que en ese entonces, finales de los aƱos 80s era un adolescente muy descreĆ­do de las cosas sobrenaturales, por eso el no tenia problemas en quedarse con su tĆ­a, al contrario le parecĆ­a fantĆ”stico poder tener un espacio propio, literalmente se apodero de la sala, se llevo toda su ropa y la coloco en un viejo y grande ropero de madera maciza con dos puertas con enormes espejos, coloco “posters” en las paredes disfrutando al mĆ”ximo el tener por fin un espacio para el.

El jovencito resulto ser una magnifica compaƱia, salia muy temprano al bachillerato mientras la tƭa salia a misa al templo de Analco y los fines de semana la acompaƱaba a la misa, atendƭa los pequeƱos desperfectos de la casa, hacia la limpieza y se encargaba de los mandados y a su vez la tƭa le daba propinas por los servicios, que para un joven estudiante era un ingreso ideal.

Una vez mientras carlos organizaba el cuarto de los tiliches, sintió que lo observaban detrÔs de el volteo rÔpidamente y pudo ver el gran y antiguo espejo oval con pedestal y marco labrado de madera ya un poco escurrido por ser tan antiguo, se quedo viéndolo curioso, lo limpio y lo acomodo de manera que no estorbara el paso y pudiera causar un accidente.

Una noche el joven escuchaba el radio a un volumen muy bajo para no perturbar el sueƱo de su tĆ­a, preparo su cama, apago la luz y se dispuso a dormir, estiro su mano buscando el radio para ponerlo debajo de su almohada como lo hacia siempre y no lo encontró en el buro, se incorporo un poco y resulta que el radio estaba en el tocador con espejo que estaba al lado del buro, se levanto de la cama tomo el radio en sus manos y se quedo pensando pues estaba seguro que lo habĆ­a dejado en el buro pero no le dio demasiada importancia, al dĆ­a siguiente paso algo mas curioso, mientras el joven estaba casi dormido cuando sintió que alguien se paseaba por el cuarto, abrió los ojos y vio que en efecto habĆ­a alguien hurgando en el tocador, pensando que era su tĆ­a buscando algo, rĆ”pidamente se incorporo busco el apagador y encendió la luz, cuando se dio a vuelta no habĆ­a nadie ni el tocador, ni en toda la habitación… por ser eceptico no sintió miedo trato de pensar en un explicación lógica quizĆ” se confundió con alguna sombra, quizĆ” la sombra de la propia tĆ­a que buscaba algo en su recamara o alguien que paso por la calle y proyecto su sombra por la ventana incluso pudo ser la confusión de estar ya casi dormido.

Cuando le pregunto a la tía si había despertado a media noche esta le dijo que ella creyó lo mismo de el pues había escuchado pasos y le hizo ver que no había manera que se viera ninguna sombra de su recamara a la sala, carlos confundido le contó a su madre lo que había sucedido, ella le contó algunas de las historias que se decían de esa casa y esto despertó una inmensa curiosidad en el jovencito que se dispuso a hacer algunos experimentos.
Esa noche se preparo y se acostó como siempre, pero determinado a no dormir, a propósito dejo el pequeƱo radio prendido en el buro, como siempre, paso mas de una hora y era algo mas de las 12 de la noche, lo sabia pues en el radio se escucho el himno nacional que se ponĆ­a a las 11 que era el cierre de transmisión de la mayorĆ­a de las estaciones, pero esta en particular era de las pocas que trasmitĆ­an toda la noche era radio sensación, se que muchos la recordaran, ademas esa estación tenia los hits del momento por eso era de la preferencia de la juventud (porque en esos ayeres aun habĆ­a jóvenes que escuchaban la radio), a las 12 en punto se tocaba el himno nacional y despuĆ©s seguĆ­an canciones en reproducción aleatoria y sin locutor, habian pasado 4 o 5 canciones cuando de repente escucho que el radio se movĆ­a un poco incluso fallo la recepción por el movimiento, lentamente se arrastro el aparato que debido a que estaba muy cerca y encima de su cabeza no podĆ­a verlo, hasta que arrastro un poco mas hacia el tocador y pudo ver como se movĆ­a el aparato, sus ojos acostumbrados a la oscuridad casi pudieron distinguir una mano oscura con dedos extremadamente largos que jalaban el aparato, los ojos muy abiertos de carlos no daban crĆ©dito a lo que sucedĆ­a, se levanto de inmediato y encendió la luz y… todo estaba muy tranquilo lo Ćŗnico era que el radio efectivamente estaba en el tocador en vez del buro, el joven pensó si la mano era producto de una ilusión óptica provocada por la sombra del propio aparato por lo cual no se preocupo demasiado, pero era indudable que el radio se habĆ­a movido de lugar…
La noche siguiente volvió a hacer la misma prueba, pero esta vez sucedió algo peor, ahora espero mucho mas tiempo y siendo aproximadamente las 2 de la madrugada ya casi lo vencĆ­a el sueƱo cuando escucho unos ruidos suaves, unos pasos ligeros y pudo ver una silueta humana pero encorvada, con brazos delgados y anormalmente largos y con los ojos muy abiertos por la impresión vio que hurgaba en los cajones del tocador con esas enormes manos de dedos delgados y larguisimos, esa cosa se movĆ­a con ligereza como si pudiera ver claramente en la oscuridad, saco algo del cajón y lo cerro, el joven inmóvil la observaba hasta que camino y quedo fuera de su campo de visión pero escuchaba que estaba cerca de sus pies, la respiración del joven era agitada la expectación era inmensa cuando de repente sintió que jalaban ligeramente las cobijas tirando desde sus pies, aquello fue la sensación mas horrible que habĆ­a sentido, desesperado pataleo aventando sus cobijas manoteo buscando el apagador ahogando un grito de pĆ”nico y encendió la luz… y no habĆ­a absolutamente nada, el joven busco por todos lados en el rincón cerca de sus pies estaba esquinado ese ropero grande con lunas y detrĆ”s de el podĆ­a esconderse alguien con cuidado reviso detrĆ”s del mueble pero no habĆ­a nadie, abrió las puertas y dentro solo estaba su ropa, las puertas tanto la que iba a la recamara como la que iba al pasillo estaban bien cerradas, reviso que los pasadores de la ventana hacia la calle estuviesen intactos, ademas el barandal exterior impedirĆ­a que alguien pudiese salir, ni siquiera un niƱo pequeƱo cabria entre los estrechos barrotes, despuĆ©s de revisar el joven tardo mucho en conciliar el sueƱo y no fue capaz de apagar la luz, esa maƱana no se levanto a la escuela, y la tĆ­a no tubo corazón para despertarlo pues lo vio profundamente dormido, ya muy entrada la maƱana descansado y con la cabeza frĆ­a, carlos se puso a pensar en que pudo haber sucedido y llego a una escalofriante conclusión en el rincón a los pies de la cama solo estaba el ropero y si la cosa no se escondió detrĆ”s ni dentro de el, entonces paso atraves de el…. claro! el espejo!, entre mas lo pensaba mas sentido cobraba, esa mano que jalo el radio salio del espejo del tocador, la sensación de que te observaban en el cuartucho venĆ­a del espejo oval, las siluetas se perdĆ­an siempre cerca de donde habĆ­a espejos, las cobijas que amanecĆ­an en el piso cerca del ropero eran jaladas por esa creatura, los objetos que desaparecĆ­an constantemente se los llevaba esa cosa atraves del espejo…el inmenso miedo que sintió el jovencito apenas hace unas horas ahora sentĆ­a los brĆ­os de la revancha porque conocĆ­a su escondite apenas podĆ­a esperar a que llegara la noche para prepararlo todo, puso una sabana enrollada encima del ropero atada a una esquina y el otro extremo lo conservo en su mano, se agazapo entre las cobijas, encendió el radio con el volumen habitualmente bajo, para que todo estuviera igual espero largo rato hasta que escucho esos pasos ligeros, no podĆ­a ver nada pero sabia que estaba ahĆ­ cuando sintió que empezaron a jalar sus cobijas tiro de la cuerda para que la sabana cubriera los espejos del ropero rĆ”pidamente encendió la luz y de un salto se puso frente al tocador para bloquear ese espejo, fue increĆ­ble ver que efectivamente habĆ­a una silueta oscura y humanoide frente a el que en un parpadeo salio al pasillo empujando con fuerza la puerta haciendo ceder el pasador, el joven embriagado por la adrenalina salio tras la cosa y pudo escuchar un violento trastabillar en el cuartucho del segundo patio corrió hacia allĆ” a toda prisa y se alegro de haber tenido la precaución de cubrir el espejo oval, en la oscuridad de la noche pudo ver que la silueta salio del cuartucho y cruzo hacia el baƱo que estaba al final del segundo patio, sentĆ­a que casi podĆ­a alcanzarla, carlos entro a toda prisa y encendió la luz… ya no habĆ­a nada el botiquĆ­n tenia un espejo cuadrado pequeƱo pero debió ser suficiente para que la creatura escapara asĆ­ como el podrĆ­a caber por una ventana, con mido y excitación del momento se le ocurrió estrellar el espejo para la cosa no pudiese regresar, despuĆ©s salio a revisar el cuartucho y cuando encendió la luz pudo ver algunas cosas en el piso que eso habĆ­a lanzado con desesperación, y el gran espejo oval yacĆ­a de lado en el piso afortunadamente el montón de cajas y objetos amortiguo la caĆ­da impidiendo que se rompiera, en ese momento escucho que la tia lo llamaba preocupada “Carlitooos! que paso?” el joven asustado, agitado y a la vez emocionado, trato de recuperar el aliento y le dijo “nada tĆ­a se metió un gato y lo estaba espantando” en ese momento pensó que si la tĆ­a hubiese abierto antes la puerta de su recamara esa creatura hubiera logrado escabullirse hacia el guardarropa de la tĆ­a que tambiĆ©n tenia un par de espejos, afortunadamente no fue asi… los dos regresaron y durmieron plĆ”cidamente.

Carlos nunca supo que era aquello ni si podrĆ­a regresar pero nunca mas lo volvió a ver, cuando termino el bachillerato se fue fuera de la ciudad a continuar sus estudios pero en vacaciones siempre se quedaba con su tĆ­a hasta que los estudios y posteriormente el trabajo lo alejaron definitivamente de su familia y de su ciudad de Durango, la tia “chagüita” vivió en esa casa 15 aƱos mas hasta su muerte que fue muy sentida por muchas personas y las historias de esa casa de calle Pino Suarez casi esquina con independencia fueron muy sonadas en los noventas y muchas visitas le preguntaban a la maestra acerca de todo eso, por esas fechas se empezó a teorizar en las muchas dimensiones que existen en el universo y que nosotros no comprendemos pues nuestro mundo tiene solo 3 dimensiones, altura, anchura y profundidad, algunos cientĆ­ficos para hacer comprensible esa teorĆ­a usan como ejemplo los marcos dimensionales como si fueran espejos, lo cierto es que hace poco un amigo me dijo que en la casa de su abuela por calle Pino Suarez habĆ­a un gran espejo oval regalo de una amiga suya que habĆ­a sido maestra, y una vez se habĆ­a sentido observado y volteo hacia delante a otro espejo frente a el y le pareció ver un rostro dentro del espejo… no quise decirle nada, el es muy joven para recordar lo que se contaba de la casa de los espejos…

ojala hayan disfrutado esta narración, es importante que la compartan para que estas historias no mueran en el olvido, gracias por leernos y hasta la próxima vez.

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